"Si, es un blog. ¿Sobre qué? simple: sobre mis experiencias recién inauguradas al explorar mi ciudad (Bogotá D.C., Colombia), viajando sobre mi bici panadera. ¿Para qué? no tan simple, pero da lo mismo: quiero que la gente se motive a movilizarse por éste medio de transporte que se ha ido sub-valorando con el paso de las décadas. Eso sí, no puedo garantizar que absolutamente todas mis experiencias sean maravillosas e increíbles, pero si puedo garantizar ser completamente fiel a la realidad".

26 de abril de 2012

Tres días de bici -Jueves.

Bueno, tres tres tres, no es que hayan sido. Hoy no hubo caravana desde el norte hacia el centro, así que no me fui en bici a la u. Pero si pensé mucho en la bici, espero que cuente. :)

Ya que no hay reseña del día de hoy, pasaré a la parte en la que les cuento las enseñanzas y cosas maravillosas  que andar en bici me ha reportado. Y las no tan maravillosas. Planeo ser del todo sincera.

Empecemos por las no tan maravillosas. Primero que todo, darme cuenta en definitiva de mi pésimo estado físico. Recuerdo la primera vez que me fui a la universidad en bicicleta. Ese primer día de valentía y ferocidad, y decisión, de mi parte. Bueno, muy bonito y todo, pero llegué como un tomate a la clase de títulos valores, tarde, y aunque milagrosamente ese día no hicieron quiz, pues no fue cómodo ni chévere que un montón de gente se me quedara viendo como si fuera un extraterrestre. Después de semejante travesía, sentía los músculos blandengues y torpes. ¿Les ha pasado? A mi también, muchas veces, pero nunca con todo el día por delante. Eso no me gusto, y aún así no me di por aludida. Segundo, es horrible lo subvalorados que son los ciclistas urbanos, por todos los demás actores de la vía: carros, motos, peatones. Y eso sólo lo pude ver desde mi perspectiva pedaleadora. Peor aún, me di cuenta de que yo solía ser esa clase de persona, que gritaba a los "ciclistas atravesados", los criticaba, y no entendía. Ahora entiendo, y de hecho, me he cambiado por completo de bando. Creo que ahora no veo a las motos o a los carros como medios de transporte de PERSONAS, sino como máquinas que solo quieren hacerme daño cuando voy en bici. Otra perspectiva equivocada. Tarea: ser un poco más neutral y civilizada en ese sentido.

Otra cosa fea es la inseguridad que se percibe en ciertos lugares, a ciertas horas, cuando se pedalea. Y la inseguridad perpetua cuando se parquea la bici. Solo estoy tranquila de que la bici está donde la deje cuando la dejo en el cicloparqueadero de la universidad, o cuando la dejo en sitios cerrados, de amigos o familia, en general. En otros parqueaderos, nunca estoy tranquila, siempre tengo este miedo horrible a que me la roben. Creo que me pondría a llorar. Quiero a Flori, por muy raro que pueda sonar querer a un objeto. Cuando se pedalea, por otra parte, a mi nunca me ha pasado nada malo. Pero si he escuchado y leído montones de historias sobre robos a mano armada por parte de motociclistas, y hasta de otros ciclistas. Horrible. Se viola toda la filosofía de la bicicleta. Y lo peor, es que aunque son robos comunes, no son prioridad para las fuerzas públicas. Los ciclistas, de hecho, muy pocas veces son prioridad en las políticas públicas, cosa rara, dado al montón de beneficios que trae para combatir con la desigualdad social, y la movilidad de una ciudad como Bogotá. 

En fin. Ahora las maravillosas. En este punto, siento que me repito una y otra vez. Y que repito una y otra vez a todos los demás que escriben al respecto. Es decir, ¿es que se puede agregar algo al hecho de que la bicicleta libera? Eso lo abarca todo, me parece a mi. Libera del estrés, libera de la monotonía, libera de los miedos y de la gente aburrida. Libera de los estereotipos, de las cosas tristes, y hasta de las felices (muy pocas veces, pero un poco de nostalgia también viene bien). Libera de encasillamientos, libera de chichoneras. Libera de la claustrofobia. De cosas que nos hacen miserables, como los pasados inquietos. Y montar en bicicleta es un generador de sonrisas de miedo. Por lo menos lo es para mi, que vivo en mi mundo la mitad del tiempo. Me divierten las cosas que pienso, y andar en bici me la oportunidad de esos momentos de soledad y de estupidez que a menudo extraño, al estudiar una carrera que lidia con muchas injusticias en el mundo, y que a veces me consume. Me gusta tanto esa sensación de brisa permanente, depende de mi. Y eso de moverse cuando uno quiere, si uno quiere. Que poderoso, ¿no? Me da mucho poder y control sobre mi vida. Aunque a veces el control se va, sobretodo en bicicleta. Hay baches en el camino, gente que sonríe, gente malhumorada. Creo que me he vuelto todavía más sensible.

Es tan bonito andar en bici. Debería ser un derecho humano (tranquilos abogados, no teorizaré al respecto). Todo el mundo debería tener alguna vez la oportunidad de hacerlo una vez. Y de volver a hacerlo, después de muchos años. La niñez (si esta fue la época afortunada de aprendizaje) volverá tan rápido que tumbará a quien lo intente. Los golpes y las caídas se sentirán otra vez. Y ser reconfortado por quienes nos enseñaron, y quienes nos impidieron darnos por vencidos. 

Seguro que este tipo de sentimientos se relacionan con otras cosas, como el fútbol, o el patinaje. Habrán cosas especiales para cada uno. Siempre me soñé montando en bici al colegio, al trabajo. Haciendo mandados en bici, y nunca salí del parque que quedaba cerca a mi casa. Ahora hago mandados, voy a la u, ocasionalmente voy a ciclovía, voy a eventos de bicicletas divertidos, y conozco gente loca (siempre en el buen sentido de la palabra), que parece entender de que se trata la vida.

Me gusta. Y seguiré haciéndolo. 

Este es un año melancólico, y hoy es un día melancólico. Vienen muchos finales para mi próximamente. Pero la bici, definitivamente no es uno de ellos. Si algo, es un principio. Siempre. 

Muchas gracias a los que me han leído, a los que me leen, y a los que me leerán. (Dios, eso fue dramático, pero de verdad, gracias!).

Les dejo una canción increíble. "O que sera", en las voces mágicas de Mercedes Sosa y Daniela Mercury. El video es medio equis. No es mi culpa. 



25 de abril de 2012

Tres días de bici -Miercoles.

Como claramente TODOS esperaban (¿o no?), he aquí la segunda entrada de esta serie aniversarial. 

Miércoles

Hoy, a diferencia de ayer, no hubo lucha mente-cuerpo en mi persona para montar en bici. Me desperté animada, hice calentamiento, me alisté, y salí de casa en la bici, de nuevo a encontrarme con una caravana, esta  vez la de los Andes. Cuatro personas el día de hoy. Todo estuvo muy bien de ida, cero accidentes para ninguno de los participantes. Habían varios ciclistas en la vía, que era la cicloruta (¿o ciclo ruta, o ciclorruta? eso es algo que todavía no descubro un año después), a la cuál he llegado a odiar por tantas subidas y bajadas, y sobretodo, por el irrespeto a ésta por parte de los transeúntes. Pero, todo muy bien. Y entonces llegamos al centro, y también la hora de la subida. Oh oh. Esta vez sí me quedé colgada, aunque sólo camine un poco menos de una cuadra. Luego monté la bici de nuevo, e hice el resto de la subida a pedal. Lo bonito es que los demás me esperaron mientras caminaba, haciendo lenta su pedaleada. Fue reconfortante, y nada solitario! 

De vuelta fue diferente, ya que salí un poco más temprano que la caravana. Antes de salir del parqueadero de la universidad aseguré mi maleta como me enseñaron ayer, me puse lentes de sol, el casco, y unos guantes muy gruesos. Salí y pedaleé. No paraba de pensar en lo que iba a escribir hoy. Y entonces me golpeó (esa expresión en inglés es matadora): me siento invencible cuando pedaleo por la acera de los carros. De eso quiero hablar hoy. Y es que siento que soy ilógica en esta materia. Es decir, ¿por qué habría de sentirme invencible, cuando es obvio que en caso de accidente, yo sería la lastimada? Son muchos kilos de lo que sea que construyan los carros (nunca me lo he preguntado), contra mis sesenta y dos kilos de carne y huesos, ¿no?  Pero lo hago. Así me siento. Hay una constante sonrisa en mi cara, que se hace todavía más grande cuando un carro-camión-moto me pita. No es porque sean más civilizados, cosa que no sucede, ni porque me respeten, de eso estoy segura. Creo, y ojo-esto solo es una suposición-, que podría ser porque me atrevo a hacerlo, aun cuando sé que tengo las de perder. Porque es cierto, las tengo. Soy más pequeña, no tengo una armadura que me proteja de golpes (por mucho que digan que el casco funciona), ellos van más rápido. Pero hay algo en mi valentía que me hace sonreír. Como si fueramos Floripondia y yo contra un montón de personas que no se atreven a vivir, aunque sea injusto de mi parte decirlo y pensarlo. Porque cuando voy en bici, me siento superior a ellos, que parecen tener miedo de respirar. Porque cuando yo quería y me moría por usar la bici como medio de transporte, me sentía así algunas veces, y por eso siento que tengo conocimiento de causa. Aunque es obvio que no es así para todos, y ni siquiera para muchos. 

Me siento mala, porque no quiero que este blog se convierta en uno de esos espacios que hacen sentir mal a la gente por hacer o no hacer algo. Pero lo digo porque así me sentía yo, y ahora lo que siento es que he superado a esa niña miedosa, y que ahora, esa niña es invencible. Así sea físicamente frágil. 

Por último, quiero quejarme de las motos que aunque saben que no pueden pasar entre un carro y el ánden, se meten, y por lo tanto, estorban. Trato de vivir mi vida bajo ese viejo dicho chibcha (en realidad no se de donde viene, pero suena bien tener dichos chibchas): "lo que no sirve, que no estorbe". Parece que la gente que anda en moto, no lo hace, y me caen muy mal por ello. 

Les dejó una foto del parqueadero de bicis de los Andes, hoy, a las 4:30 pm. 
¿Qué les parece? Se ve bonito, ¿no?

24 de abril de 2012

Tres días de bici -Martes.

Hoy comienzo una serie de entradas, tres para ser exacta, con el ánimo de "celebrar" el primer aniversario de este blog, muy querido para mi, que me ha servido para muchas cosas bonitas. Tres días porque hoy en día, tres universidades del centro de Bogotá hacen caravanas, días diferentes, hacia su universidad, respectivamente. Las tres rutas me funcionan perfecto, y las caravanas me gustan. Si para el jueves, el tercer día de bici no he muerto del cansancio, hasta podría hacerlo una costumbre para mi vida, tal y como lo planteaba en una de mis primeras entradas. En la tercera entrada, ademas de la reseña del día en particular, también haré varias reflexiones de mi vida pedaleando, mi vida durante un año.

Martes.

Hoy martes, bello martes, casi que desisto de pedalear hasta la universidad. No se por qué, pero dormí mal anoche, despertándome a cada rato. Siempre me sorprende cuando mi cuerpo se manifiesta de formas curiosas sobre lo que mi mente quiere hacer. No se que me habré soñado, pero cuando me desperté a las 3 y media de la mañana, ya había decidido que no lo haría. Encontraba la excusa del clima, de tener que levantarme un poquito más temprano. Pero después me volví a dormir, sonó el despertador, y decidí nuevamente que si quería irme pedaleando a la universidad, sobre todo porque hace ya bastante tiempo que no montaba en bici, y de verdad quería hacer esta serie de entradas. Necesitaba el material! Luego, cuando ya estaba lista para salir, ya desayunada, iba sacando mi bicicleta de la casa cuando me doy cuenta de que la cadena de Flori estaba suelta, y estuve a punto de ponerme a llorar a lágrima viva. Me había propuesto salir a una hora determinada, para llegar a tiempo a la caravana, y ahora iba tarde. Sin embargo, logré calmarme y me puse a arreglar el lío, que no era tan lío, de la cadena. Me demoré como cinco minutos, me lavé las manos aceitosas, y salí rumbo al punto de encuentro de la caravana.

Solo fuimos tres. El martes es el turno de la caravana de la Universidad del Rosario, que es bastante reciente. Si no estoy mal, esta fue la tercera edición. Todo fue muy bien, sin ningún contratiempo técnico en el camino. No recorrí la cicloruta de la séptima, y la verdad es que en el recorrido particular a mi universidad, no resulta muy útil que digamos. Me dí cuenta de que después de ya tanto tiempo, conozco la ruta que tomamos, y los huecazos que hay no me cogieron desprevenida. Sabía que giros tomar, que bajadas son más altas, en donde hay hueco y donde no, etc. Eso me gustó. Me sentí muy segura. Me sentí dueña del camino, y hasta del mundo! 

De vuelta, todo normal. Sigo devolviendome por la Caracas, con los carros. Un señor de Bogotá Humana me recomendó asegurar mejor mi maleta, que iba en la canasta de Flori, cosa que agradecí porque efectivamente, me la podrían haber robado muy fácil. 

Estado físico: No me colgué en la subida desde la séptima hasta los Andes, aunque si fui muy lenta. Ahora en casa, creo que mañana no tendré problemas de cansancio. Vamos a ver que tan cierto resulta ser. 

Bueno, eso es todo por hoy. 

Pd: les dejo una foto de Flori, para quienes no la conozcan!


8 de marzo de 2012

Dia de los DERECHOS de las mujeres-

Es que de eso se trata. De los DERECHOS, que muchas mujeres a lo largo de la historia de nuestra humanidad han luchado, casi que con su vida, por conseguir para ellas, y para nosotras que vivimos hoy en día.   No se trata de que es el día de la mujer, porque entonces también deberíamos celebrar el día del hombre, cosa que no sucede. En la entrada pasada vitacoricé lo que fue la jornada de "Nosotras Pedaleamos", celebrando este día. Bueno, además de disfrutar de un bonita día encima de mi bella Flori, y de compartir con más "bici-chicas", pues también se trataba de una declaración política, por lo menos de mi parte: "la bici me libera". Y si, lo hace. Hoy me fui en bici a la universidad, y varios tipos me picaron el ojo, me piropiaron, en fin. No sé si era por el día que era, pero no podía dejar de pensar que eran unos cerdos machistas imbéciles que definitivamente creen que tienen el poder en el mundo. Los miraba muy mal, y seguía mi camino, aunque ganas no me faltaron de gritarles lo que pensaba. Pero lo evité.

Me pregunto, ¿a un tipo en bici también le pasa eso? De pronto esté siendo excesivamente prejuiciosa, pero yo nunca he visto que eso suceda. ¿Si los tipos tienen derecho a montar en bici sin que se les considere un trozo de carne, por qué yo no? No monto en bicicleta para que me echen los perros, ni para que me chiflen, ni para nada. Lo hago por mi. Porque lo que dije arriba es cierto. Me libera. De ataduras, de días monótonos, de chichoneras, me libera al sol. Hasta de mi misma me libera. 

Y así ocurre en otros muchos escenarios sociales. Aunque se esté dando el cambio, lento, muy lento, a las mujeres se nos considera como aptas para el hogar, criar hijos. Si en una entrevista de trabajo decimos que queremos formar una familia y tener hijos, somos las últimas en la lista; nos pagan menos que a los hombres por hacer el mismo trabajo, etc. Entonces no quiero que me digan "feliz día de la mujer". Ni que me lo sigan agradeciendo, como muy elocuentemente evidencia @catalinapordios en su entrada de hoy. Ni que me regalen rosas o chocolates. Quiero que me respeten. Quiero ponerme una minifalda y un escote profundisimo, y que no lo tomen como una invitación para que me violen. Quiero que el Estado haga algo para evitar las hoy en día quemaduras con ácido perpetradas por parejas sentimentales celosas, hacia mujeres. 

Eso, si lo sé. 

Los dejo con este maravilloso video y canción de Florence + the Machine. Para que se sacudan lo que no les gusta. Disfruten.



Pd: los dejo también con una entrada pasada, que hablaba también de mujeres y bicis. Bicicleta liberadora.
  

3 de marzo de 2012

Nosotras Pedaleamos.

Como anuncié en la entrada anterior, hoy sábado 3 de marzo de 2012 se llevó a cabo la primera jornada de ciclopaseo en honor al mes de Marzo, que es mundialmente conocido (estoy exagerando??) como el mes de la mujer, y el día se celebra específicamente el 8 de marzo. En fin. Ciclopaseo de chicas, planeado por chicas, al que se unieron unos cuantos chicos. Descubrí varias cosas hoy. La primera  es que las faldas largas son fantásticas para pedalear. Al contrario de lo que leí en varios foros y blogs de bicicletas, no son para nada incómodas, y no se muestra nada que no quiera ser mostrado. Por lo menos no la mía, creada (por mí!! jojojo) exclusivamente para este evento. No se enredó ni en las llantas ni en la cadena, lo último porque tengo cubrecadena, lo cual es importante. Me sentí bastante femenina, y además de todo, me gané una de las rifas que se hicieron en el evento por tener la falda más larga de entre todas las presentes. Tomaré eso como una buena señal.

Lo segundo que descubrí es que montar en bici me trae mucha suerte. Primero, en mi vida cotidiana, porque me hace feliz montar en bici; y segundo, en los eventos de cosas que tengan que ver con bicicletas: en el primer ciclopaseo que asistí me gané un mantenimiento general para mi bici; en el ciclopaseo cachaco me gané el segundo puesto en la competencia de "mejor vestidas de cachacas"; y hoy como ya mencioné, me gané una rifa. Así que woo hoo! no dejaré de asistir a futuras convocatorias, y los insto a hacer lo mismo!!

También descubrí que tengo una vena feminista mas gorda de lo que creía. De hecho ni me considero feminista. Simplemente abogo por la igualdad entre hombres y mujeres, así, a secas. Ya que en muchos casos eso todavía no sucede, pues trato de hacer algo al respecto. Por eso me gustó tanto el evento del día de hoy, pues era un evento planeado por y para mujeres, no solo en Colombia, sino en otros 6 países en el mundo, y otras 3 ciudades en el país. Porque por mucho que otros grupos colectivos de bicicletas tengas eventos esporádicos para mujeres en bici, pues son eso, esporádicos, y planeados por hombres, en su gran mayoría, y aunque se tengan en cuenta a las mujeres y todo el rollo, pues a mi me sigue pareciendo que eso genera la imagen pública de que son los hombres los que manejan el asunto. De pronto es sumamente radical lo que digo, y me dirán que si somos todos iguales pues que importe que los hombres lo planeen, si al fin y al cabo nosotras también lo disfrutamos. Y puede que sea cierto. Pero de todas formas me deja una extraña sensación. Ahí la siento, a mi vena feminista latiendo y latiendo fuerte fuerte. No lo puedo evitar.  Entonces... todo ese discurso era para mencionar que no me gustó mucho que fueran hombres los que paraban el tráfico (aunque sea cierto que hicieron el recorrido más fácil para nosotras), ni que tomaran fotos y fotos y fotos interminablemente (aunque también entiendo que la publicidad, para este colectivo naciente, es de agradecer), ni que nos adelantaran a las chicas cuando se supone que debían permanecer atrás. Bueno, lo dije. Y repito, puede que sea injusta, una desgraciada (sólo quienes me conocen saben que puedo serlo bastante cuando me lo propongo), pero así me sentí hoy.

Por supuesto, no todo fue malo, y de verdad es de agradecer este tipo de eventos, que promueven el uso cotidiano de la bici, no por el medio ambiente u otras razones diferentes a que lo hacemos por nosotras mismas, porque nos gusta y nos hace sentir bien. 

Por último quiero recordar que no se trata de crear una competencia inútil entre hombres y mujeres usuarios de la bici, finalmente ambos "sexos" propendemos por ciudades de personas, sino de que nosotras como mujeres y grupo históricamente marginado tenga su propio proceso en esto de tomarnos las calles, porque en realidad no necesitamos ayuda para hacerlo. Sólo tenemos que confiar. 

Un saludo a todos y todas.