"Si, es un blog. ¿Sobre qué? simple: sobre mis experiencias recién inauguradas al explorar mi ciudad (Bogotá D.C., Colombia), viajando sobre mi bici panadera. ¿Para qué? no tan simple, pero da lo mismo: quiero que la gente se motive a movilizarse por éste medio de transporte que se ha ido sub-valorando con el paso de las décadas. Eso sí, no puedo garantizar que absolutamente todas mis experiencias sean maravillosas e increíbles, pero si puedo garantizar ser completamente fiel a la realidad".

7 de agosto de 2012

Estoy quemada.

Comencé a escribir este blog increíblemente entusiasmada por la idea de montar en bici. De revolucionar mi corta vida con este medio de transporte que no es sólo eso. Porque no ha sido sólo eso. Ha sido muchas cosas más: liberador, una manera de conocer gente, retador. Ha hecho que me cuestione a mi misma sobre mi vida, sobre mi forma de ver el mundo, sobre mi relación con la gente que me rodea. Ha hecho también que me sienta muy feliz, orgullosa de mi misma, con más autoestima.

Pero hoy, tengo que decir que me siento quemada, que lo estoy.

Hace unos días leí una entrada de @lovelybicycle, autora del blog sobre bicis "Lovely Bicycle", que escribe muchas cosas sobre bicicletas, y su vida en dos ruedas en Boston. Esta entrada se titulaba "Burnout" -quemada, en inglés-, y de una forma bastante obvia, me sentí identificada. Lo leí, y en cada palabra que leía, me veía más y más a mi misma, aunque ella ha experimentado sobre la bici muchisimo más que yo. Esta chica es muy divertida, escribe muy bien, y habla de temas cotidianos sobre bicicletas, además de ser tenida en cuenta por fabricantes de bicicletas para que reseñe sus productos. Es muy conocida en el mundo de los blogs de bicicletas, y quedé un poco extrañada al leer que alguna vez en su vida se ha cansado, o mas bien aburrido, de andar en bici.

Lo describe como un sentimiento atrós, horrible de sentir. Dice que lo ha experimentado tres veces desde que monta en bici regularmente, y que no le gusta sentirlo. Y de nuevo, me sentí identificada. Como dije arriba, comencé a escribir el blog emocionada por montar en bici, por compartir lo que sentía al hacerlo. Así que eso hago. Se siente una decepción terrible no querer hacer algo que antes me llenaba de animo y felicidad. ¿No me conozco lo suficiente a mi misma? ¿Otra vez quiero abandonar algo que empecé?

Pero sobre todo, me hace preguntarme qué paso, y por qué estoy quemada. Tengo varias teorías al respecto. Aquí se las traigo. La primera: tanto colectivo de bicicletas me tiene decepcionada. Esta teoría me gusta porque la culpa es de otros, y yo siento que es tan política la cosa, que me aburre. Como si el solo hecho de subirme en la bicicleta implicara una posición radical contra todo lo malo del mundo. Y me siento usada. Sé que uno debería tener una posición respecto a la política, soy abogada (o lo seré en un futuro cercano), y de hecho me gustaba esta parte de montar en bici, la de cambiar el mundo una bici a la vez, pero me lo repiten y repiten tanto que es como si ya no fuera yo misma, como si no me perteneciera esta voluntad de montar en bici. Y lo odio.

La segunda: lo hago tan poco que no cuenta. Es decir, me subo en Floripondia una vez a la semana, y últimamente ni eso, ya que salgo todos los días a las 8 de la noche del centro, y no me apetece aventurarme por las calles capitalinas sola en la oscuridad. Ni pelear todas las noches con mi mamá por temas de seguridad, de los que no estoy plenamente convencida de que tengo razón. Esa es mi vida, ir de la casa a la universidad, y de la universidad a la casa. Ese era el plan inicial, el plan de calentamiento, y ahí se quedó. No me dan ganas de hacer absolutamente otros recorridos en bici, cuando dispongo de transmilenio, o incluso del carro de la casa. Hablando de eso, cada vez que manejo, siento que traiciono la causa de la bicicleta, y no me parece justo vivir con sentimiento de culpa (es un asunto mío, pero también le chanto el guante a la politización de la bici).

Por ahora, esas son mis teorías. Me las estoy creyendo por el momento, y espero profundamente que identificarlas me haga superar esta fase de quemadura mucho más rápido de lo que yo pueda pensar. Como a mi bella amiga @Natuchips,  me entusiasman las cosas bonitas, así que me estoy preparando lo mejor que puedo para el Ciclopaseo Cachaco, que se celebrará este sábado 11 de agosto. La pinta: cachaquera-cuarentera. La hora: 12m. El lugar: séptima con Av. Jiménez. El recorrido dura cuatro horas y termina en el Parque de los novios. He leído por ahí que habrán premios para las mejores pintas, pero no me crean, y busquen el evento en Facebook "Ciclopaseo Cachaco".

Me despido con una canción recién descubierta: We might be dead by tomorrow, de la increíble Soko. Podríamos estar muertos para mañana, así que amemos hoy. Que bonito. Eso si, advierto que el video puede herir susceptibilidades.  

26 de abril de 2012

Tres días de bici -Jueves.

Bueno, tres tres tres, no es que hayan sido. Hoy no hubo caravana desde el norte hacia el centro, así que no me fui en bici a la u. Pero si pensé mucho en la bici, espero que cuente. :)

Ya que no hay reseña del día de hoy, pasaré a la parte en la que les cuento las enseñanzas y cosas maravillosas  que andar en bici me ha reportado. Y las no tan maravillosas. Planeo ser del todo sincera.

Empecemos por las no tan maravillosas. Primero que todo, darme cuenta en definitiva de mi pésimo estado físico. Recuerdo la primera vez que me fui a la universidad en bicicleta. Ese primer día de valentía y ferocidad, y decisión, de mi parte. Bueno, muy bonito y todo, pero llegué como un tomate a la clase de títulos valores, tarde, y aunque milagrosamente ese día no hicieron quiz, pues no fue cómodo ni chévere que un montón de gente se me quedara viendo como si fuera un extraterrestre. Después de semejante travesía, sentía los músculos blandengues y torpes. ¿Les ha pasado? A mi también, muchas veces, pero nunca con todo el día por delante. Eso no me gusto, y aún así no me di por aludida. Segundo, es horrible lo subvalorados que son los ciclistas urbanos, por todos los demás actores de la vía: carros, motos, peatones. Y eso sólo lo pude ver desde mi perspectiva pedaleadora. Peor aún, me di cuenta de que yo solía ser esa clase de persona, que gritaba a los "ciclistas atravesados", los criticaba, y no entendía. Ahora entiendo, y de hecho, me he cambiado por completo de bando. Creo que ahora no veo a las motos o a los carros como medios de transporte de PERSONAS, sino como máquinas que solo quieren hacerme daño cuando voy en bici. Otra perspectiva equivocada. Tarea: ser un poco más neutral y civilizada en ese sentido.

Otra cosa fea es la inseguridad que se percibe en ciertos lugares, a ciertas horas, cuando se pedalea. Y la inseguridad perpetua cuando se parquea la bici. Solo estoy tranquila de que la bici está donde la deje cuando la dejo en el cicloparqueadero de la universidad, o cuando la dejo en sitios cerrados, de amigos o familia, en general. En otros parqueaderos, nunca estoy tranquila, siempre tengo este miedo horrible a que me la roben. Creo que me pondría a llorar. Quiero a Flori, por muy raro que pueda sonar querer a un objeto. Cuando se pedalea, por otra parte, a mi nunca me ha pasado nada malo. Pero si he escuchado y leído montones de historias sobre robos a mano armada por parte de motociclistas, y hasta de otros ciclistas. Horrible. Se viola toda la filosofía de la bicicleta. Y lo peor, es que aunque son robos comunes, no son prioridad para las fuerzas públicas. Los ciclistas, de hecho, muy pocas veces son prioridad en las políticas públicas, cosa rara, dado al montón de beneficios que trae para combatir con la desigualdad social, y la movilidad de una ciudad como Bogotá. 

En fin. Ahora las maravillosas. En este punto, siento que me repito una y otra vez. Y que repito una y otra vez a todos los demás que escriben al respecto. Es decir, ¿es que se puede agregar algo al hecho de que la bicicleta libera? Eso lo abarca todo, me parece a mi. Libera del estrés, libera de la monotonía, libera de los miedos y de la gente aburrida. Libera de los estereotipos, de las cosas tristes, y hasta de las felices (muy pocas veces, pero un poco de nostalgia también viene bien). Libera de encasillamientos, libera de chichoneras. Libera de la claustrofobia. De cosas que nos hacen miserables, como los pasados inquietos. Y montar en bicicleta es un generador de sonrisas de miedo. Por lo menos lo es para mi, que vivo en mi mundo la mitad del tiempo. Me divierten las cosas que pienso, y andar en bici me la oportunidad de esos momentos de soledad y de estupidez que a menudo extraño, al estudiar una carrera que lidia con muchas injusticias en el mundo, y que a veces me consume. Me gusta tanto esa sensación de brisa permanente, depende de mi. Y eso de moverse cuando uno quiere, si uno quiere. Que poderoso, ¿no? Me da mucho poder y control sobre mi vida. Aunque a veces el control se va, sobretodo en bicicleta. Hay baches en el camino, gente que sonríe, gente malhumorada. Creo que me he vuelto todavía más sensible.

Es tan bonito andar en bici. Debería ser un derecho humano (tranquilos abogados, no teorizaré al respecto). Todo el mundo debería tener alguna vez la oportunidad de hacerlo una vez. Y de volver a hacerlo, después de muchos años. La niñez (si esta fue la época afortunada de aprendizaje) volverá tan rápido que tumbará a quien lo intente. Los golpes y las caídas se sentirán otra vez. Y ser reconfortado por quienes nos enseñaron, y quienes nos impidieron darnos por vencidos. 

Seguro que este tipo de sentimientos se relacionan con otras cosas, como el fútbol, o el patinaje. Habrán cosas especiales para cada uno. Siempre me soñé montando en bici al colegio, al trabajo. Haciendo mandados en bici, y nunca salí del parque que quedaba cerca a mi casa. Ahora hago mandados, voy a la u, ocasionalmente voy a ciclovía, voy a eventos de bicicletas divertidos, y conozco gente loca (siempre en el buen sentido de la palabra), que parece entender de que se trata la vida.

Me gusta. Y seguiré haciéndolo. 

Este es un año melancólico, y hoy es un día melancólico. Vienen muchos finales para mi próximamente. Pero la bici, definitivamente no es uno de ellos. Si algo, es un principio. Siempre. 

Muchas gracias a los que me han leído, a los que me leen, y a los que me leerán. (Dios, eso fue dramático, pero de verdad, gracias!).

Les dejo una canción increíble. "O que sera", en las voces mágicas de Mercedes Sosa y Daniela Mercury. El video es medio equis. No es mi culpa. 



25 de abril de 2012

Tres días de bici -Miercoles.

Como claramente TODOS esperaban (¿o no?), he aquí la segunda entrada de esta serie aniversarial. 

Miércoles

Hoy, a diferencia de ayer, no hubo lucha mente-cuerpo en mi persona para montar en bici. Me desperté animada, hice calentamiento, me alisté, y salí de casa en la bici, de nuevo a encontrarme con una caravana, esta  vez la de los Andes. Cuatro personas el día de hoy. Todo estuvo muy bien de ida, cero accidentes para ninguno de los participantes. Habían varios ciclistas en la vía, que era la cicloruta (¿o ciclo ruta, o ciclorruta? eso es algo que todavía no descubro un año después), a la cuál he llegado a odiar por tantas subidas y bajadas, y sobretodo, por el irrespeto a ésta por parte de los transeúntes. Pero, todo muy bien. Y entonces llegamos al centro, y también la hora de la subida. Oh oh. Esta vez sí me quedé colgada, aunque sólo camine un poco menos de una cuadra. Luego monté la bici de nuevo, e hice el resto de la subida a pedal. Lo bonito es que los demás me esperaron mientras caminaba, haciendo lenta su pedaleada. Fue reconfortante, y nada solitario! 

De vuelta fue diferente, ya que salí un poco más temprano que la caravana. Antes de salir del parqueadero de la universidad aseguré mi maleta como me enseñaron ayer, me puse lentes de sol, el casco, y unos guantes muy gruesos. Salí y pedaleé. No paraba de pensar en lo que iba a escribir hoy. Y entonces me golpeó (esa expresión en inglés es matadora): me siento invencible cuando pedaleo por la acera de los carros. De eso quiero hablar hoy. Y es que siento que soy ilógica en esta materia. Es decir, ¿por qué habría de sentirme invencible, cuando es obvio que en caso de accidente, yo sería la lastimada? Son muchos kilos de lo que sea que construyan los carros (nunca me lo he preguntado), contra mis sesenta y dos kilos de carne y huesos, ¿no?  Pero lo hago. Así me siento. Hay una constante sonrisa en mi cara, que se hace todavía más grande cuando un carro-camión-moto me pita. No es porque sean más civilizados, cosa que no sucede, ni porque me respeten, de eso estoy segura. Creo, y ojo-esto solo es una suposición-, que podría ser porque me atrevo a hacerlo, aun cuando sé que tengo las de perder. Porque es cierto, las tengo. Soy más pequeña, no tengo una armadura que me proteja de golpes (por mucho que digan que el casco funciona), ellos van más rápido. Pero hay algo en mi valentía que me hace sonreír. Como si fueramos Floripondia y yo contra un montón de personas que no se atreven a vivir, aunque sea injusto de mi parte decirlo y pensarlo. Porque cuando voy en bici, me siento superior a ellos, que parecen tener miedo de respirar. Porque cuando yo quería y me moría por usar la bici como medio de transporte, me sentía así algunas veces, y por eso siento que tengo conocimiento de causa. Aunque es obvio que no es así para todos, y ni siquiera para muchos. 

Me siento mala, porque no quiero que este blog se convierta en uno de esos espacios que hacen sentir mal a la gente por hacer o no hacer algo. Pero lo digo porque así me sentía yo, y ahora lo que siento es que he superado a esa niña miedosa, y que ahora, esa niña es invencible. Así sea físicamente frágil. 

Por último, quiero quejarme de las motos que aunque saben que no pueden pasar entre un carro y el ánden, se meten, y por lo tanto, estorban. Trato de vivir mi vida bajo ese viejo dicho chibcha (en realidad no se de donde viene, pero suena bien tener dichos chibchas): "lo que no sirve, que no estorbe". Parece que la gente que anda en moto, no lo hace, y me caen muy mal por ello. 

Les dejó una foto del parqueadero de bicis de los Andes, hoy, a las 4:30 pm. 
¿Qué les parece? Se ve bonito, ¿no?

24 de abril de 2012

Tres días de bici -Martes.

Hoy comienzo una serie de entradas, tres para ser exacta, con el ánimo de "celebrar" el primer aniversario de este blog, muy querido para mi, que me ha servido para muchas cosas bonitas. Tres días porque hoy en día, tres universidades del centro de Bogotá hacen caravanas, días diferentes, hacia su universidad, respectivamente. Las tres rutas me funcionan perfecto, y las caravanas me gustan. Si para el jueves, el tercer día de bici no he muerto del cansancio, hasta podría hacerlo una costumbre para mi vida, tal y como lo planteaba en una de mis primeras entradas. En la tercera entrada, ademas de la reseña del día en particular, también haré varias reflexiones de mi vida pedaleando, mi vida durante un año.

Martes.

Hoy martes, bello martes, casi que desisto de pedalear hasta la universidad. No se por qué, pero dormí mal anoche, despertándome a cada rato. Siempre me sorprende cuando mi cuerpo se manifiesta de formas curiosas sobre lo que mi mente quiere hacer. No se que me habré soñado, pero cuando me desperté a las 3 y media de la mañana, ya había decidido que no lo haría. Encontraba la excusa del clima, de tener que levantarme un poquito más temprano. Pero después me volví a dormir, sonó el despertador, y decidí nuevamente que si quería irme pedaleando a la universidad, sobre todo porque hace ya bastante tiempo que no montaba en bici, y de verdad quería hacer esta serie de entradas. Necesitaba el material! Luego, cuando ya estaba lista para salir, ya desayunada, iba sacando mi bicicleta de la casa cuando me doy cuenta de que la cadena de Flori estaba suelta, y estuve a punto de ponerme a llorar a lágrima viva. Me había propuesto salir a una hora determinada, para llegar a tiempo a la caravana, y ahora iba tarde. Sin embargo, logré calmarme y me puse a arreglar el lío, que no era tan lío, de la cadena. Me demoré como cinco minutos, me lavé las manos aceitosas, y salí rumbo al punto de encuentro de la caravana.

Solo fuimos tres. El martes es el turno de la caravana de la Universidad del Rosario, que es bastante reciente. Si no estoy mal, esta fue la tercera edición. Todo fue muy bien, sin ningún contratiempo técnico en el camino. No recorrí la cicloruta de la séptima, y la verdad es que en el recorrido particular a mi universidad, no resulta muy útil que digamos. Me dí cuenta de que después de ya tanto tiempo, conozco la ruta que tomamos, y los huecazos que hay no me cogieron desprevenida. Sabía que giros tomar, que bajadas son más altas, en donde hay hueco y donde no, etc. Eso me gustó. Me sentí muy segura. Me sentí dueña del camino, y hasta del mundo! 

De vuelta, todo normal. Sigo devolviendome por la Caracas, con los carros. Un señor de Bogotá Humana me recomendó asegurar mejor mi maleta, que iba en la canasta de Flori, cosa que agradecí porque efectivamente, me la podrían haber robado muy fácil. 

Estado físico: No me colgué en la subida desde la séptima hasta los Andes, aunque si fui muy lenta. Ahora en casa, creo que mañana no tendré problemas de cansancio. Vamos a ver que tan cierto resulta ser. 

Bueno, eso es todo por hoy. 

Pd: les dejo una foto de Flori, para quienes no la conozcan!


8 de marzo de 2012

Dia de los DERECHOS de las mujeres-

Es que de eso se trata. De los DERECHOS, que muchas mujeres a lo largo de la historia de nuestra humanidad han luchado, casi que con su vida, por conseguir para ellas, y para nosotras que vivimos hoy en día.   No se trata de que es el día de la mujer, porque entonces también deberíamos celebrar el día del hombre, cosa que no sucede. En la entrada pasada vitacoricé lo que fue la jornada de "Nosotras Pedaleamos", celebrando este día. Bueno, además de disfrutar de un bonita día encima de mi bella Flori, y de compartir con más "bici-chicas", pues también se trataba de una declaración política, por lo menos de mi parte: "la bici me libera". Y si, lo hace. Hoy me fui en bici a la universidad, y varios tipos me picaron el ojo, me piropiaron, en fin. No sé si era por el día que era, pero no podía dejar de pensar que eran unos cerdos machistas imbéciles que definitivamente creen que tienen el poder en el mundo. Los miraba muy mal, y seguía mi camino, aunque ganas no me faltaron de gritarles lo que pensaba. Pero lo evité.

Me pregunto, ¿a un tipo en bici también le pasa eso? De pronto esté siendo excesivamente prejuiciosa, pero yo nunca he visto que eso suceda. ¿Si los tipos tienen derecho a montar en bici sin que se les considere un trozo de carne, por qué yo no? No monto en bicicleta para que me echen los perros, ni para que me chiflen, ni para nada. Lo hago por mi. Porque lo que dije arriba es cierto. Me libera. De ataduras, de días monótonos, de chichoneras, me libera al sol. Hasta de mi misma me libera. 

Y así ocurre en otros muchos escenarios sociales. Aunque se esté dando el cambio, lento, muy lento, a las mujeres se nos considera como aptas para el hogar, criar hijos. Si en una entrevista de trabajo decimos que queremos formar una familia y tener hijos, somos las últimas en la lista; nos pagan menos que a los hombres por hacer el mismo trabajo, etc. Entonces no quiero que me digan "feliz día de la mujer". Ni que me lo sigan agradeciendo, como muy elocuentemente evidencia @catalinapordios en su entrada de hoy. Ni que me regalen rosas o chocolates. Quiero que me respeten. Quiero ponerme una minifalda y un escote profundisimo, y que no lo tomen como una invitación para que me violen. Quiero que el Estado haga algo para evitar las hoy en día quemaduras con ácido perpetradas por parejas sentimentales celosas, hacia mujeres. 

Eso, si lo sé. 

Los dejo con este maravilloso video y canción de Florence + the Machine. Para que se sacudan lo que no les gusta. Disfruten.



Pd: los dejo también con una entrada pasada, que hablaba también de mujeres y bicis. Bicicleta liberadora.